Kefren se lamía la sangre de Zacarías mientras miraba
intensamente al deforme Jenofonte
-
¿Qué sucede viejo? Ciertamente tu y yo no somos
precisamente los grandes amigos, pero creo que tienes un gran interés en algo
que yo puedo ofrecerte
-
¿La sangre del ladrón? ¿No querrás decir que él
tiene algo que ofrecerme?
-
Déjate de estar a la defensiva, es cierto que
Zacarías era un gran vampiro, es más su sabiduría y conocimiento no tiene
igual- Kefren agarraba el cráneo de Zacarías y comenzaba a mover su mandíbula
mientras imitaba su voz decrépita y seca- ¡es cierto! De hecho yo mismo le
ayudé al apuesto Kefren a encontrar al ladrón- arrojaba la cabeza al suelo
-
Tienes un gran poder… no tienes en algunos de
nosotros un enemigo ¿Porqué haces las cosas a ese estilo soberbio y maligno? No
tenemos necesidad
-
¿Tenemos? Mi querido y hermo… dejémoslo en
querido… bien sabes, tú que tan milenario y antiguo eres, que yo vengo de una
era mucho muy antigua, que he sido conocido como el mago de la sangre y que mis
dominios son acerca de la magia negra, que es igual de poderosa que otras
magias
-
¿Entonces qué pretendes?
-
¿Si te lo he de confesar…?
-
Por un costo- decía seriamente Jenofonte-
-
Siempre hay un costo ante todo… mi señor del
eclipse, el gran ladrón… tiene todo que darnos y que brindarnos, pero lo único
que yo deseo es volvernos a los grandes imperios… los fuertes, ser poderosos,
ya muchos no nos temen y la camarilla es mancillada, vieja y aburrida, ni
siquiera sus orgías ni sus vinos añejos me embelesen, yo deseo otra cosa, pero lo
único que busco son… amigo- Kefren besaba la frente del cráneo de Zacarías
mientras de sus dedos salía de nuevo ese fuego violáceo y amarillo que ardía
con poder- viejo Zacarías… casi me traicionas- le metía la llama eterna por los
labios mientras el cuerpo se encendía
-
¿Qué quieres?
-
Lealtad… yo mismo con mi gran poder, fuera de lo
que tiene por volvernos el ladrón, puedo darte gracia y belleza… puedo hacer
que con mis trucos de magia tengas una belleza sin igual- Kefren se ponía
frente a Jenofonte y tocaba sus torcidas facciones- eres hermoso a tu estilo, a
tu estirpe y a tu raza… pero yo puedo darte algo interesante y si no te gusta
te regreso como estabas
-
¿Acaso he dicho que mi apariencia me molesta?
-
Jamás- reía Kefren- sé que eres de lso vampiros
que gustan de las chicas frescas y carnosas- reía aún más fuerte- que horror,
tan delicioso que es estar con otros vampiros viriles o con jovencitos fogosos
-
No es mi estilo, aunque respeto el suyo- decía
amable y tajanate Jenofonte- a mi me interesa tener algo con le ladrón
-
¿Sexual?- reía Kefren-
-
No… un pacto entre nosotros, yo deseo tocar
ciertos límites sin dañar a otros, mi naturaleza es solitaria y por lo tanto
también me es indiferente el dolor, el poder y el someter
-
Tan noble y
tan determinante Jenofonte, no hace falta leer tu mente para darme
cuenta que no te agrado, pero también sé que me respetas, así como yo lo hago
con vos… ¿porqué no me muestras algo de lealtad? Ayúdame contra Julio César y
te brindaré mucho más que la burla de una bella apariencia, te brindo estar del
lado del ganador, y si así lo deseas, te llevaré yo mismo a donde el ladrón,
para que charlen cuanto quieras, pero habrás de saber que una vez ante él…
quizás te pierdas en el elixir de la locura, en lo profundo de su sangre y
quizás anheles perderte por siempre… yo soy la llave para que no caigas en su
locura, pero si no estarás conmigo,
estarás contra mi, aún cuando tu intención es un acuerdo con el ladrón, que
habla el lenguaje maldito que nadie más que los cinco primeros hablan
-
¿Y porqué habrías de saberlo tú?
-
Saca tus conjeturas bribón de rasgos soberbios… que
yo sacaré los míos… no importa que lado pienses buscar, estar junto al ladrón
es estar a mi lado, y si eso no es lo que deseas, entonces puede que la próxima
vez los que peleemos seamos nosotros- pisaba el cráneo hecho cenizas de
Zacarías- como sea que fuere- tronaba los dedos mientras se encendía toda la
biblioteca- sin Zacarías esto no tiene sentido, es lo que él hubiera querido-
sonreía mientras el fuego se expandía por todas parte-


No hay comentarios:
Publicar un comentario