martes, 28 de enero de 2014

Julio Cesar y Marco Antonio juegan con Audy

     - Dime, mi joven vampiro con alma de mortal, ¿qué es el amor? - Julio Cesar se divierte.  Atrae violentamente hacia sí a Marco Antonio agarrándole con fuerza el cuello -.  El amor es poner tu vida en manos de otro y confiar que no la destrozará.  Por eso yo no amo a nadie pero me causa un placer indescriptible que me amen.
     Lanza a Marco Antonio como si fuera un muñeco volando a través del salón y choca con estruendo contra la puerta metálica, abollándola.  Marco reacciona, se pone en posición de ataque mostrando los colmillos y corre veloz en dirección a su sire, golpeándolo con un brusco abrazo para acabar besando sus labios.
     - Sire... - suspira Marco Antonio.
     - Marco quiere jugar.  ¿Te unes a nosotros, Audy? - Audy no sabe como rechazar la invitación sin resultar descortés al príncipe.
     - ¡Kitten! - Julio llama a su ghoul.
     Ésta entra vestida con una túnica, se acerca a su amo, le desabrocha la cremallera del pantalón y se introduce su miembro en la boca.
     - El calor humano es delicioso, queman en comparación con uno de nosotros.  Pero son tan frágiles... Hay que controlarse con ellos, reprimir la pasión o al mínimo abrazo podrías espachurrarlos.  ¿Verdad, pequeña? - la ghoul eleva la mirada pero sigue con su labor mientras su amo acaricia sus cabellos.
     Al cabo de poco la aparta con delicadeza dirigiéndola hacia su chiquillo para que lo estimule de la misma manera.  Marco Antonio evita tocarla, tal vez no tiene tanto autocontrol como su sire.  En vez de eso, toma de la mano a Audy y lo atrae cerca.  Lo mira con deseo y, rozando descuidadamente los nudillos por encima de su pantalón, descubre que él también lo desea.
     - Aparta... - ordena Marco Antonio a la ghoul, que obedece inmediatamente aferrándose a la pierna de Julio Cesar.
     Marco acorrala a Audy contra la pared dispuesto a someterle a sus fantasías más sucias.



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