“El Ladrón de Almas”
MEDEA
Otra noche hay caído, el ultimo día
con luna ha iniciado. En las calles, los hombres, ignorantes de los juegos que los
hijos de Caín han iniciado, recorren ávidamente, los centros de entretenimiento,
en busca de placer y gozo, las calle más iluminada de la ciudad de New York, era
sin duda la calle de los teatros, con sus luces de Neón y Fluorescencia,
brillan e invitan a mortales y vampiros por igual al centro… donde están los placeres más cómicos y
satisfactorios, unos vienen a alimentar su espíritu y otros sus cuerpos fríos, fríos
y antiguos.
Desde hace media hora que el sol
ha muerto, y es el momento esperado cuando
la estrella de la noche aparece en el Teatro “Le Mascarade”, la excéntrica dueña
del teatro, que cada noche de luna menguante
organiza una presentación gratuita; Los que desean ver el espectáculo, extraño y perturbador,, solo necesitan
acatar las condiciones: Un donativo
voluntario y de preferencia generoso, destinado a los centros de ayuda social a
indigentes y orates, y la condición primaria de la dueña… Nunca decirle no.
Esto garantiza, la expectativa de poder ser o un entusiasmado espectador o parte de la función, según dicen los que han
compartido las tablas con Medea, los nervios son tan intensos, la emoción tan
desbordante que no recuerdan nada, más que
la sensación de placer y algarabía.
-
Necesito ver a Medea, necesito contactarla, ella me ha
invitado a que la busque...
-
No da
entrevistas señor, no habla con nadie en persona, si es cierto lo que dice, ella debió haberle
dado el número… - extiende un boleto al hombre rubio frente a la taquilla- Así son las cosas con ella. Hoy hay
entrada libre, deposite su donación en el ánfora del interior.
Las luces estaban a oscuras y en
el escenario estaba una mujer de cabellos rojos, interpretando una pieza con el
violín, alrededor de ella, danzando se encontraban una corte de lo que a
primera vista parecen bailarines, disfrazados de personas comunes, todos
girando y articulando movimientos elaboradísimos y en perfecta sincronía.
Al vampiro rubio, que acababa de entrar, le tomo unos segundos entender la
escena y esbozando una sonrisa que amenazaba
con terminar en una carcajada bizarra aplaude,
mientras con paso ligero camina, por la alfombra roja hasta quedar bajo el
escenario, frente a la mujer, quien lo mira con seriedad y ligeramente agitada.
-
Querido
Hermano, es largo tiempo que has tomado para venir a verme, no acostumbro
permitir interrupciones…Cuando disfruto del sustento de mi alma y mi cuerpo…
-
Tu boca me dice No, y tu mente me apremia…
como si no pudieses esperar… Me has inquietado tanto…
-
La mayor
parte de mí, aun no aprende la mesura- risa- La otra tiene que mantenernos con vida…
Poco a poco, los espectadores
despiertan desconcertados, al ver a la Interprete arrodillada en el escenario
frente al hombre de pie en el piso al borda de este, ríen y ante un ademan de
la mano de Medea hacia ellos, rompen en aplausos y risas.
-
Buenas noches queridos míos… espero os haya
gustado el espectáculo, nos vemos en la siguiente luna…
Ambos vampiros, se retiran tras las sombras de las cortinas, dejando el
escenario y a los mortales disfrutando de los últimos momentos de su trance.
Luego, sentados en dos butacas uno frente al otro, en completo silencio, y con los labios tornados
en dos sonrisas perfectas, discurre su comunicación.
-
Yo también las he oído…. Escucho
el eco de su mensaje… no paran…. ¡Haz que paren!
-
Crees que soy yo la que te ha estado atormentado ¿Hermanito?... déjame hacerlas callar, ven a mí, conozco una forma….déjame
decir hola.
Con un lento y seguro, movimiento, de pie al
lado suyo, lo observa sin decir nada, rondándolo,
y en el instante en que Ancel kun, intenta hablar, - Y ¿Que te han dicho a ti? - Cae
sobre el de rodilla, hundiendo sus colmillos en el blanco cuello del Malkav.
Sumidos en un silencio corto, sonríe, limpiándose la comisura de los labios con
el dedo.
-
…. Ah… lo mismo que a mí… No confió en las voces sin rostro… o que envían
a terceros s hablar por ellos… ¿Me oyes?, a que voy por ti…
Susurra
riendo mientras con cautela toma de la mano a Ancel kun y con
determinación
– No
preguntes…Confía… hermano
Le dice
mientras lo arrastra detrás de ella a escalar, los muros, las paredes, subir escalera hasta llegar a lo más alto del
Empire State, una vez allá, con la brisa revolviendo sus cabellos y señalando
hacia una sombra en el rascacielos, de
esta se revela dando un paso adelante, de la nada, un
vampiro, hermoso y alto, que los había observado largo tiempo.
-
Buenas noches, hijos de Malkav… Mi nombre es
Kefren…
Medea, le sonríe a Kefren, lanza una mirada a Ancel Kun, a su lado y comienza
a reír divertida
– Ahora me simpatiza más ¿y a ti hermano?
-
Sirvo a un nuevo dios, el más grande de todos nosotros, por encima de
todos los príncipes. Os he mandado llamar para que os unáis a mí.
-
Yo voy
donde me lleves, necesito, ver, escuchar y saber… más… a riesgo de volverme loca…
-sonrisa-

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