MEDEA
“El Ladrón de Almas”
Cuando ella llego al punto de encuentro que el príncipe había elegido para la reunión, la invadió una algarabía inusual, esto provoco que la conexión de su mente con el presente y su realidad se diluyese; bruscamente detiene su marcha y tan quieta como uno de los adornos del lugar, dirige la mirada perdida hacia la luna; su mente ha viajando al pasado, al tiempo de los Aquelarres paganos, una suerte de Santa Inquisición Vampírica, al tiempo donde era demasiado joven, aun, para comprender lo que sus ojos vampíricos veían, ni entender con claridad las voces que le susurraban todo el tiempo o diferenciar las voces propias, de la de los otros…
-
Sombras oscuras,
sombras jóvenes. Las voces antiguas… dicen maravillas, auguran lo que no se puede cambiar, solo se debe
disfrutar. Medea… Esa es la clave de tu sabiduría
,aprende a ver, aprende a escuchar, aprende a esperar, y… espera
para entender… solo al final fuera de ti, cuando trasciendas de tu realidad, de tu mortalidad. Podrás Ser. – Cita en voz
alta frente a la entrada del lugar de reunión.
Sonríe melancólicamente, al revivir las palabras de su iniciación – Llevándose las
manos hacia el pecho, cubriendo el lugar
donde debería latir su corazón, gira, rápidamente, transfigurando su expresión de
melancolía en una risa suave y constante, sus ojos, buscan ávidos a su alrededor…
-
Te puedo sentir… No me/ te ocultes por favor… apenas eres un susurro…
o
"Hija mía, es hora de dejar de escondernos y volver a la luz" …
-
Más… un
poco más fuerte…. ¿Qué tan antigua eres?, ¿Que tan remoto estas?… - Ríe cautelosa,
antes de callar y seguir la conversación
en silencio, de mente a mente. ¿Que eres…?
o
“Ven, hija mía, ven a mí, tu padre primero”
-
No….mi padre, el padre
de mi padre………………………………………… ¿Mi abuelo?.......
Lanza un
Carcajada, forzándose a sí misma a romper el trance que la voz le provoca, para
continuar su ingreso hacia donde los gritos de Julio César, cada vez más
desaforados, la llaman con curiosidad. Dentro del recinto todos estaban quietos, y podía
respirar la tensa calma que los mantenía Juntos.
Julio Cesar
apenas le dirigió una mirada con el rabillo del ojo, sin interrumpir el
discurso, cuando ella le dejo sentir su saludo y su presencia mentalmente. -“Decía
que ese maldito Ladrón de Almas es un grano en el culo! - se levanta con los
puños ¿Quién se ha creído que es?
¿Dios?”, no termina de escuchar los reclamos del príncipe, cuando la embarga
la misma sensación de la entrada y sonríe dejándose llevar por las voces en su mente.
-
Dios… ¡Sí!.
¿Eres un Dios?, si eres uno de nosotros
te están intentando castigar por Comer inapropiadamente y sin permiso…- risa-
pero si eres un … antiguo… No tendría sentido….
o
"La luz volverá a pertenecernos"…
-
Sabes… algunos de
nosotros nos encendemos bajo ciertas circunstancias… ¿Tú me entiendes?…
o
"Es hora de dejar de escondernos y volver a la luz"…
-
Oh… sí... espera un momento…
En ese instante Julio Cesar, llama su atención otra vez con
el mensaje final “Mis queridos súbditos… quiero que lo
encontréis y me lo traigáis, vivo o polvo, da lo mismo.”.- Logra escuchar antes
de distraerse con un Vampiro Rubio que ha captado su atención; Era su mirada, lo que la
llamaba, acaso era porque estaba teñida con los mismos colores de Malkav,
Malkav los crea y… ellos se juntan – risa.
Dirige una última mirada a Julio
Cesar, quien esta terminando el discurso, antes de empezar a retirarse, camina
buscando la salida, tomando dirección del rubio, al llegar cerca a el , vuelve el rostro y le susurra cómplicemente
al oído mientras acaricia con la yema de los dedos su brazo, dibujando números sobre
la piel con ellos.
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