“El Ladrón de Almas”
Noche 02
MEDEA
Ella lo vio salir y abandonar su
guarida, por las ventanas de sus aposentos, lo vio caminar con pasos cada vez
más inseguros, hasta que de un momento a otro, cayo pesadamente en el piso, los
mortales que lo observaban, asustados, se empezaron a reunir junto a él, alguno
ya había comenzado a hurgar en sus bolsillos, buscando algo. Medea sonrió amargamente, miro el cielo nocturno, escuchando las
vocecillas que discutían entre ellas, había algo extraño en el aire, demasiado
olor a viejo, tenía que descubrir que acontecía en la ciudad; decidió bajar y
recoger en su camino el pergamino que “Eugene” su Ghoul y asistente… humano – reía
al recordar a Eugene, ese hombre… tendría
que ser más hijo de Malkav que ella, para aceptar ser su Ghoul- le entregaba un sobre con el sello de Julio César al pasar cerca de su cubículo, desde donde el
monitorea la entrada y tráfico de todo
lo que circunda la morada de su ama.
Eugene no le dijo nada sobre la invitación.
– Buena noche belleza, vuelve pronto y entera.- Conocía bien a su ama y sabía que ella disfrutaba de las sorpresas y
dárselas era su satisfacción personal.
- Buenas
noches Eugene, no me extrañes- risa- primero
lo primero, no me gustan muertos feos frente a mi puerta... – acaricia el rostro de Eugene, para detenerlo, pues este
se disponía a deshacerse en alguna alcantarilla del cuerpo del cazador que yacía
tendido frente al edificio
– Esta vez me encargare yo. .
Camino hasta donde se hallaba
Tanairy y tomo la mano del hombre que
estaba hurgando en Tanairy mirándolo fijamente un momento, le arrebato la billetera.
-
ve y llama
a una ambulancia, luego te quedarás con tu recompensa.
Ve correr al hombre moreno, hasta
un teléfono público mientras ella escudriña
el botín, ríe al ver las fotos y
notas, y se las guarda en el escote.
-
Oh si
vosotros humanitos, sigan con sus vidas el show ha terminado- Con un ademan
de sus manos, las personas se dispersan, ignorando al Hombre y a Medea.
-
Aprende a
sobrevivir por tus propios medios, cazador… por
hoy ya termine mi caridad…. Estas
en manos de los de tu especie… ojala que encuentres en ellos más misericordia que en los hijos de la noche con
los que te has topado... Julio nos está llamando y veremos qué tan
divertida estará la fiesta que ha planeado…. Ese gato arisco….- Se aleja,
caminando mientras canturrea una canción de cuna antigua.
Cuando llego a las puertas de la
reunión, no pudo evitar sonreír al ver a
los viejos conocidos, realmente
parecía que se dirigían a una fiesta de disfraces, algo muy chic después de
todo, pasable coartada pensó… mientras hacia su entrada, caminando por el
salón, sus ojos vampíricos identificaba a los congregados, unos cuantos amigos
otros enemigos y varios más viejos que
olían a naftalina, por otro lado ¡Las velas estaban magnificas! le agradaba y el aroma a cerca y lumbre, dentro de sí, las voces le urgían
que encontrase al vampiro que le faltaba interrogar, si no aparecía era
probable que ya formara parte del brebaje del ladrón de cuerpos… -Lastima… me
hubiera gustado conocerle un poco más… - susurraba a sus voces, cuando casi se
tropieza con Julio Cesar, que le tendía
la mano y ofrecía conducirla hasta un sitio cercano a él. Posiblemente
era su impresión o la de alguna de las voces pero la estaba mirando demasiado
tiempo.
- Nunca fuiste bueno para meterte en las cabezas de los demás… Julio… si te dejara entrar en al mía, te vas a poner a llorar… verbaliza Julio…- Y escucho la voz de quien buscaba-
-Hola, Julio, una fiesta brillante, aunque un poco oscura en realidad,
¿no pagas las facturas de la luz?, dejad que agarre vuestras sedosas manos,
bueno, sedosas las suyas, las tuyas un poco ásperas, te veo intranquilo,
¿sucede algo además de tener en casa a tan selectos invitados y a un ladrón
lejos de la mano de la justicia?- Era Jenofonte que le hablaba a Julio y la
saludaba con un ligero ademan de la cabeza.
- ¡Jenofonte….el Nosferatus! Que placer verte - risilla- , no nos han presentado...
aun… dame unos minutos con Julio Cesar…
esta intranquilo por mi… Soy Malkavian…
el un Snob… no congeniamos mucho, no te
alejes por favor, tengo una pregunta que
nunca conseguí que me respondiera Platón… a ver si tú me la respondes… - Sonreía
mientras volvía a enfrascarse en un duelo de miradas con Julio Cesar.
- Siéntate a mi lado Medea. Continuemos nuestra charla tranquilos.
Ella obedece. Ve
que la mira raro. En un momento dado le agarra la muñeca:
-
"Hueles diferente" –
-
Que poco
delicado eres… Me estuve bañando en el Central Park y alrededores, veo que el
olor a Pino no fue suficiente para ti…. Ay
cariño mío.. – ríe-
-
"¿Será
por eso que hueles a sol" Le dice
mirándola enojado mal sin todavía soltarte la muñeca.
-
Julio, Lo admito... me he bronceado, ¡Mea culpa!...Deberías intentarlo
tu también, hay unas cámaras de sol impresionantes. Estoy segura que te morirás
si no ves mi corazón -cito en privado? Jajaja…
-
"¿Te estás burlando de mí? Las
lámparas ultravioletas también nos matan"
-
La verdad Julio Cesar yo siempre me burlo de ti… me encanta tu falta de
sentido del humor. – Le dice seria, sin rastro de locura en su voz
-
– Dime
¿Por qué me estas tomando… ahora en serio?.... hay alguna ficha que no he visto
aun ¿Verdad?, porque no sigues creyendo en tu hipótesis inicial de la cámara de
bronceado en Spray?, existen, son reales y lo único que pueden hacer es matar
de cáncer. – le sonríe- Y tengo pocas probabilidades de morir de eso…
-
Medea Bizanti. Le susurra con ira contenida mientras aprieta más su
muñeca.
-
Cálmate vas a espantar a tus invitados, ya te olvidaste de los modales
de la guerra? Piensa Julio Cesar. Me estas importunando, soy una dama antes que
una loca, envíame una invitación privada, háblame con propiedad y te responderé
si me haces las preguntas correctas. Te mostrare todo lo que quieras. Y solo
para que lo tengas claro no pienso ni busco que me llames, gatita.
-
Sírvete
algo de comer, ya hablaremos luego.- le dice soltando su muñeca
observándola fijamente.
-
Bien,
Julio Cesar, iré a socializar... con tu permiso. O sin él.- risa-
Se incorpora lentamente, y con
los modales exagerados de una dama, le hace una reverencia antes de marcharse
hacia la dirección donde Jenofonte estaba observándolo todo, esa manía que
tienen los Nosferatus de buscar las sombras… ahora era conveniente y es
necesario que averiguase cual era el
rumbo que planeaba tomar.
-
Jenofonte,
mis voces y yo nos estamos preguntando muchas cosas, y nos urge saber a ciencia
cierta que tanto le has contado o piensas contarle a Julio Cesar… veo en tus
ojos y en tus actos cautela… al buen entendedor pocas palabras –
Medea le sonríe inclinando la cabeza, antes de
echarse a reír frenéticamente al mismo tiempo que camina alrededor suyo sin
dejar de mirarlo y aplaudiendo con cara de insana felicidad.
- Perdón… necesitaba parecer loca… -ríe- espero no haber exagerado,
estaba siendo muy seria esta noche, si no lleno mi cupo de locura Julio
sospechara. Ven a verme en cuanto tengas
tiempo.
Continua su camino luego de susúrrale al oído para seguir importunando a cuanto vampiro
encontraba a su paso-
-
Es duro… muy duro... ser una loca….- risa-

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