viernes, 21 de febrero de 2014

Noche 02 - Medea - La reunión.



“El Ladrón de Almas”
Noche 02
MEDEA
Ella lo vio salir y abandonar su guarida, por las ventanas de sus aposentos, lo vio caminar con pasos cada vez más inseguros, hasta que de un momento a otro, cayo pesadamente en el piso, los mortales que lo observaban, asustados, se empezaron a reunir junto a él, alguno ya había comenzado a hurgar en sus bolsillos, buscando algo.  Medea sonrió amargamente,  miro el cielo nocturno, escuchando las vocecillas que discutían entre ellas, había algo extraño en el aire, demasiado olor a viejo, tenía que descubrir que acontecía en la ciudad; decidió bajar y recoger en su camino el pergamino que “Eugene” su Ghoul y asistente… humano – reía al recordar a Eugene, ese hombre… tendría  que ser más hijo de Malkav que ella, para aceptar ser su  Ghoul- le entregaba  un sobre con el sello de Julio César  al pasar cerca de su cubículo, desde donde el  monitorea la entrada y tráfico de todo lo que circunda la morada de su ama.  Eugene no le dijo nada sobre la invitación. 

– Buena noche belleza, vuelve pronto y entera.-  Conocía bien a su ama y  sabía que ella disfrutaba de las sorpresas y dárselas  era su satisfacción personal. 

-  Buenas noches Eugene, no me extrañes- risa- primero lo primero, no me gustan muertos feos frente a mi puerta... – acaricia  el rostro de Eugene, para detenerlo, pues este se disponía a deshacerse en alguna alcantarilla del cuerpo del cazador que yacía tendido frente al edificio

 – Esta vez me encargare yo.

Camino hasta donde se hallaba Tanairy y  tomo la mano del hombre que estaba hurgando en Tanairy mirándolo fijamente un momento,  le arrebato la billetera.

-          ve y llama a una ambulancia, luego te quedarás con tu recompensa.

Ve correr al hombre moreno, hasta un teléfono público mientras ella escudriña  el botín, ríe al ver las fotos y  notas, y se las guarda en el escote.

-          Oh si vosotros humanitos, sigan con sus vidas el show ha terminado- Con un ademan de sus manos, las personas se dispersan, ignorando al Hombre y a Medea.

-          Aprende a sobrevivir por tus propios medios, cazador… por  hoy  ya termine mi caridad…. Estas en manos de los de tu especie… ojala que encuentres en ellos más  misericordia que en los hijos de la noche con los que te has topado... Julio nos está llamando y veremos qué tan divertida estará la fiesta que ha planeado…. Ese gato arisco….- Se aleja, caminando mientras canturrea una canción de cuna antigua.

 Cuando llego a las puertas de la reunión, no pudo evitar sonreír al ver a   los viejos conocidos,  realmente parecía que se dirigían a una fiesta de disfraces, algo muy chic después de todo, pasable coartada pensó… mientras hacia su entrada, caminando por el salón, sus ojos vampíricos identificaba a los congregados, unos cuantos amigos otros enemigos  y varios más viejos que olían a naftalina, por otro lado ¡Las velas estaban magnificas! le agradaba  y el aroma a cerca  y lumbre, dentro de sí, las voces le urgían que encontrase al vampiro que le faltaba interrogar, si no aparecía era probable que ya formara parte del brebaje del ladrón de cuerpos… -Lastima… me hubiera gustado conocerle un poco más… - susurraba a sus voces, cuando casi se tropieza con Julio Cesar, que le tendía  la mano y ofrecía conducirla hasta un sitio cercano a él. Posiblemente era su impresión o la de alguna de las voces pero la estaba mirando demasiado tiempo.

- Nunca fuiste bueno para meterte en las cabezas de los demás… Julio… si te dejara entrar en al mía, te vas a poner a llorar… verbaliza Julio…- Y escucho la voz de quien buscaba-
-Hola, Julio, una fiesta brillante, aunque un poco oscura en realidad, ¿no pagas las facturas de la luz?, dejad que agarre vuestras sedosas manos, bueno, sedosas las suyas, las tuyas un poco ásperas, te veo intranquilo, ¿sucede algo además de tener en casa a tan selectos invitados y a un ladrón lejos de la mano de la justicia?- Era Jenofonte que le hablaba a Julio y la saludaba con un ligero ademan de la cabeza.
- ¡Jenofonte….el Nosferatus! Que placer verte  - risilla- , no nos han presentado... aun…  dame unos minutos con Julio Cesar… esta intranquilo por mi…  Soy Malkavian… el un Snob…  no congeniamos mucho, no te alejes por favor,  tengo una pregunta que nunca conseguí que me respondiera Platón… a ver si tú me la respondes… -  Sonreía  mientras volvía a enfrascarse en un duelo  de miradas con Julio Cesar.
- Siéntate a mi lado Medea. Continuemos nuestra charla  tranquilos.
Ella obedece. Ve que la mira raro. En un momento dado le agarra la muñeca:
-          "Hueles diferente" – 

-          Que poco delicado eres… Me estuve bañando en el Central Park y alrededores, veo que el olor a Pino no fue suficiente para ti…. Ay  cariño mío.. – ríe-

-          "¿Será por eso que hueles a sol" Le dice  mirándola enojado mal sin todavía soltarte la muñeca.
-          Julio, Lo admito... me he bronceado, ¡Mea culpa!...Deberías intentarlo tu también, hay unas cámaras de sol impresionantes. Estoy segura que te morirás si no ves mi corazón -cito en privado? Jajaja…

-          "¿Te estás burlando de mí? Las lámparas ultravioletas también nos matan"
-          La verdad Julio Cesar yo siempre me burlo de ti… me encanta tu falta de sentido del humor. – Le dice seria, sin rastro de locura en su voz

-           Dime ¿Por qué me estas tomando… ahora en serio?.... hay alguna ficha que no he visto aun ¿Verdad?, porque no sigues creyendo en tu hipótesis inicial de la cámara de bronceado en Spray?, existen, son reales y lo único que pueden hacer es matar de cáncer. – le sonríe- Y tengo pocas probabilidades de morir de eso…

-          Medea Bizanti. Le susurra con ira contenida mientras aprieta más su  muñeca.

-          Cálmate vas a espantar a tus invitados, ya te olvidaste de los modales de la guerra? Piensa Julio Cesar. Me estas importunando, soy una dama antes que una loca, envíame una invitación privada, háblame con propiedad y te responderé si me haces las preguntas correctas. Te mostrare todo lo que quieras. Y solo para que lo tengas claro no pienso ni busco que me llames, gatita.
-          Sírvete algo de comer, ya hablaremos luego.- le dice soltando su muñeca observándola fijamente.
-          Bien, Julio Cesar, iré a socializar... con tu permiso. O sin él.- risa-

Se incorpora lentamente, y con los modales exagerados de una dama, le hace una reverencia antes de marcharse hacia la dirección donde Jenofonte estaba observándolo todo, esa manía que tienen los Nosferatus de buscar las sombras… ahora era conveniente y es necesario que averiguase cual era el  rumbo que planeaba tomar. 

-          Jenofonte, mis voces y yo nos estamos preguntando muchas cosas, y nos urge saber a ciencia cierta que tanto le has contado o piensas contarle a Julio Cesar… veo en tus ojos y en tus actos cautela… al buen entendedor pocas palabras – 

Medea   le sonríe inclinando la cabeza, antes de echarse a reír frenéticamente al mismo tiempo que camina alrededor suyo sin dejar de mirarlo y aplaudiendo con cara de insana felicidad.

- Perdón… necesitaba parecer loca… -ríe- espero no haber exagerado, estaba siendo muy seria esta noche, si no lleno mi cupo de locura Julio sospechara. Ven  a verme en cuanto tengas tiempo. 

 Continua su camino  luego de susúrrale al oído para  seguir importunando a cuanto vampiro encontraba a su paso-
-          Es duro… muy duro... ser una loca….- risa-


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